Esto sorprende a bastante gente: Chincolco no siempre dependió administrativamente de Petorca. Durante 101 años, entre 1826 y 1927, fue comuna propia, con su propio territorio y su propia estructura administrativa.
La fecha de nacimiento hay que buscarla más atrás de lo que suele creerse: no en 1891, sino en 1826, cuando la ley del 30 de agosto de ese año creó la Provincia de Aconcagua, dividida en cinco departamentos —Petorca, Ligua, Putaendo, San Felipe y Los Andes—. El Departamento de Petorca, a su vez, quedó integrado por cinco comunas, y una de ellas era, precisamente, la Comuna de Chincolco. Esta abarcaba dos subdelegaciones, Alicahue y Chincolco, con una población conjunta de 4.386 habitantes —de los cuales 1.296 correspondían solo a la Subdelegación de Chincolco— y tenía su asiento administrativo en el sector conocido como Pretil. Se dividía, además, en seis distritos: Polcura, Chincolco, Pretil, Sobrante, Chalaco y Pedernal: prácticamente el mismo territorio que hoy seguimos reconociendo como «nuestro» valle.
Esa existencia administrativa, con sus más y sus menos, se mantuvo durante todo el siglo XIX y buena parte del XX, hasta que el 30 de diciembre de 1927, bajo el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, una gran reestructuración territorial del país —los decretos 8.582 y 8.583, que redujeron las provincias de Chile de 23 a 16— eliminó la Comuna de Chincolco. El Departamento de Petorca quedó reorganizado en apenas cinco comunas —Petorca, Ligua, Cabildo, Papudo y Zapallar— y Chincolco, de la noche a la mañana, pasó de tener estructura administrativa propia a integrarse definitivamente a la comuna de Petorca, donde permanece hasta hoy.
Hay algo llamativo en el paralelo con el presente: la discusión sobre reducir el gasto público fusionando entidades pequeñas sigue apareciendo en el debate nacional casi cien años después. La historia de Chincolco es, en pequeño, la historia de decenas de localidades chilenas que perdieron su autonomía administrativa por una decisión tomada en Santiago, sin que nadie les preguntara demasiado.
Lo interesante es que, pese a casi un siglo sin ese estatus, el espíritu de comuna nunca se fue del todo. Quien conversa con gente de Chincolco nota que hay una identidad marcada, tradiciones propias y un sentido de pertenencia que lo distingue del resto del valle de Petorca, incluso de la propia ciudad cabecera. La autonomía administrativa se perdió en 1927; la autonomía cultural, en cambio, ha sobrevivido bastante mejor.