Hay domingos que se recuerdan distinto en El Sobrante, y este fue uno de ellos: Julio César Páez, ingeniero en construcción de 42 años, criado en esa localidad, se subió a competir contra los mejores ciclistas de montaña del planeta en el Campeonato Mundial Master XCO 2022, disputado en Cerro Bayo, Villa La Angostura, del lado argentino de la cordillera. Corrió representando tanto a Chile como a su club, Camino del Inca Mountainbike, un nombre que —viniendo de alguien de este valle— suena casi a declaración de identidad.
Julio partió en el ciclismo a los 18 años, y todavía recuerda su primera carrera, allá por el año 2000, como uno de los mejores momentos de su vida: fue, según cuenta, la puerta de entrada a un deporte que le ha permitido conocer lugares y personas que de otra forma nunca habría cruzado en su camino.
El mundial en Cerro Bayo no fue una carrera cualquiera. Partió en el lugar 140 de la grilla, casi al final del pelotón, y tuvo que correr un circuito técnico bajo condiciones extremas: lluvia, viento y nieve, en una pista donde cualquier error de trazada podía sacarte de competencia en segundos. Remontando posiciones bajo ese clima, terminó cruzando la meta en el puesto 37 del mundo en la categoría Master B1, literalmente al borde de la hipotermia.
Sobre lo que significó vivir esa carrera, Julio lo resumió con una frase sencilla y honesta: fue un sueño cumplido, que disfrutó y sufrió como pocas veces en su vida, aunque sabe que pudo haber terminado en una posición todavía mejor. Para un pueblo pequeño como el nuestro, tener a un vecino compitiendo de igual a igual contra el mundo, en medio de la nieve y el viento patagónico, es motivo suficiente para sentirse orgullosos.