Entre las historias menos conocidas de Chincolco está la de un ferrocarril que estuvo cerca de convertirse en realidad, pero que finalmente nunca llegó al pueblo.
A comienzos del siglo XX, el Longitudinal Norte comenzó a extender sus líneas hacia distintos puntos del interior del país. En el valle de Petorca, uno de sus ramales conectó Pedegua con Petorca, quedando habilitado durante la década de 1920. La llegada del tren significó un importante cambio para la conectividad de la zona, acercando el valle a la extensa red ferroviaria nacional.
Pero el proyecto contemplaba ir más allá. Durante esos años se planteó la posibilidad de prolongar el ramal desde Petorca hasta Chincolco, siguiendo el valle hacia el interior. El proyecto llegó a formar parte de los planes de expansión ferroviaria de la época, aunque nunca pasó de esa etapa.
Los cambios en las prioridades del Estado, los costos de construcción y el avance del transporte por carretera fueron dejando atrás la idea. Mientras tanto, el propio ramal Pedegua-Petorca tuvo una vida relativamente breve y terminó siendo levantado oficialmente en 1965.
Por eso, Chincolco no conserva una antigua estación ni restos de una línea ferroviaria. El tren nunca alcanzó a llegar.
Quedó, sin embargo, una historia que forma parte de esos proyectos que pudieron cambiar el destino de una localidad.
¿Cómo habría sido Chincolco si aquel tren finalmente hubiese llegado?